Julen Carreño, profesor del Colegio CEU San Pablo Sevilla, obtiene el Premio Internacional de Poesía «León Felipe» 2021

SEVILLA (2021.09.06) Julen Carreño Aguado, profesor recientemente incorporado al Colegio CEU San Pablo Sevilla, ha recibido el Premio Internacional de Poesía «León Felipe» 2021, con la obra “Cansancio de Materia”.

El docente, que impartirá las asignaturas de Filosofía y Latín en Bachillerato, así como la de Oratoria en Educación Secundaria, explica que su itinerario poético “no ha sido lineal. Tuve la fortuna de obtener algunos galardones de prestigio y publicar en editoriales de primera línea a una edad temprana para el género; después, decidí tomármelo con pausa y durante once años no escribí un solo verso. Hace solo tres lo recuperé, animado por mis alumnos, y desde entonces han llegado cuatro libros y otros tantos galardones. Pero el Premio Internacional León Felipe es ya harina de otro costal; un premio importante con el que llevo años soñando y en el que nunca he albergado expectativas reales. Para mí supone un pildorazo de gratitud”.

El jurado ha destacado que “en la obra va desarrollando una poseía en continua dialéctica sobre el paso del tiempo, sobre lo que somos, sobre las preguntas esenciales que nos hacemos…”. A este respecto, el autor señala que “tenía asumido que no vería la luz, pues no es habitual que una obra poética de contenido filosófico resulte premiada. Son cuestiones que me ocupan y en ellas soy de todo menos original, pues esa temática se traduce en una cuádruple inquietud universal: ¿quién soy? (¿soy, acaso, un quién?), ¿qué puedo conocer?, ¿qué debo hacer?, y ¿qué cabe esperar? En el caso particular de mi poética, diría que sobrevuela la dialéctica de la subjetividad, indagando la identidad que emerge de los binomios yo-otro y yo-Dios”.

Reciente incorporación

Afronta su llegada al centro “con una alegría incontenible y un compromiso total. Cuando se planteó la posibilidad de incorporarme al equipo en este preciso momento -en el que arranca la etapa de Bachillerato-, no lo dudé. Estar en los comienzos de algo tan grande y hermoso te hace sentir afortunado. Los compañeros son fantásticos y tienen un nivel profesional y humano altísimo. Va a ser algo grande y lo afrontamos socráticamente: ya sabéis, incluso una vez condenado, Sócrates no se cansaba de repetir a sus discípulos aquello de que no hay malos tiempos para el hombre bueno”.

Las materias que impartirá a partir del próximo curso son muchas veces catalogadas “de corte humanista”, definición que no comparte el docente. “Sinceramente, no creo en esos «cortes» de los saberes; esa idea es reciente, rematadamente positivista y muy dañina. Y es contraproducente inspirarla en los alumnos porque genera un «pensamiento de pecera» desde el que ellos reproducen pensamientos opacos, porque no les enseñamos a hacer las preguntas correctas”.

Para conseguir motivar a los estudiantes y que realmente aprendan y disfruten con ellas, recalca que “basta con acompañarlos y proporcionarles perspectiva para que ellos mismos comprueben que la directora ejecutiva de YouTube o el fundador de PayPal son licenciados en Filosofía y Literatura. No importa cuál sea la «moda» hoy, los trabajos que desempeñarán nuestros alumnos dentro de 15-20 años todavía no existen, y cualquier grupo de personas instituido en función de una misión común -una empresa no ha ser otra cosa- requerirá siempre, no solo un fondo de conocimientos técnicos en el saber específico, sino la capacidad de desenvolverse y gestionar el capital humano. Así, de igual manera que una razón sin fe se agota en una lógica sin vida, una técnica sin humanidad producirá fortuna, pero no hará a nuestros hijos afortunados”.

Extracto del último libro, «Cansancio de materia», Premio Internacional de Poesía León Felipe, 2021. De la sección titulada «Red de mirada»:

Y tocando su oreja, le sanó.

Lucas, 22: 49-51

El camino, la verdad y la vida

son una sola cosa. Lo aprendemos

en la Oración del Huerto: no es la espada

el camino, ni la verdad el yugo.

Mas, sin un Judas no ha de haber un Malco

y ¿no es la vida acaso esa caricia

que, en la condena, sana al enemigo?